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“Solo dígame si mi hijo está bien.”
—¿Adónde vamos? —pregunté.
“No está lejos.”
“¿No muy lejos de dónde?”
Miró por el espejo retrovisor. “Un luogo sicuro.”
“¿A salvo de qué?”, pregunté con voz firme. “¿Le pasó algo a Grant? ¿Hizo algo?”
“¿DÓNDE ESTÁS?”
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—Señora —dijo con calma ma con firmeza—. Per favore.
“No me digas ‘por favor’. Solo dime si mi hijo continue reading …
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