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Lo siento…
Pero Camila contestó sin ninguna vergüenza:
—Deja de hacerte la pobre. No voy a pagar el pastel. Ya tengo suficientes gastos.
Mi abuela estaba ahí, al borde de las lágrimas, cuando salí y le dije a Camila que eso no estaba bien y que jamás habían acordado que la abuela haría el pastel a su costa.
Pero el asunto es que Camila siempre ha sido continue reading …
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